En un mundo donde las Tecnologías
de la Información están revolucionando de manera continua las actividades
humanas han provocado en la administración y operación de las empresas la
extinción de algunos equipos que no hace muchos años eran fundamentales.
Con sorprendente frecuencia,
aparecen nuevas aplicaciones tecnológicas que facilitan la operación
empresarial. Una de ellas es la facturación electrónica que sustituye al
documento tradicional en papel por un archivo digital con la misma validez.
Al hablar de este tema es
importante destacar que la esencia del esquema de facturación es la Firma
Electrónica, elemento indispensable para digitalizar los comprobantes fiscales.
Se ha polemizado mucho el tema de
la obligatoriedad del uso de facturación electrónica en Argentina. Sus
detractores argumentan que es costoso y que es un mecanismo que da mayor
control fiscalizador a la autoridad tributaria. Digamos que esto último habría
que verlo como una virtud, porque reduce las formas de evasión.
En cuanto al costo, advirtamos
que el esquema es por sí mismo rentable por sus beneficios inherentes: la
oportunidad de la información, la reducción en tiempos de gestión, el ahorro en
el gasto de papelería, la facilidad en los procesos de auditoría, la seguridad
en el resguardo de los documentos, la agilidad en la localización de
información y la eliminación de espacios para almacenar documentos históricos.
La digitalización contribuye
sustancialmente a la eficiencia empresarial. Da viabilidad a las transacciones,
mayor oportunidad y certeza en la toma de decisiones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario